Y casi cumpliendo un año, casi dejando de lado todo lo que amo, casi olvidando mi pasado, casi negando mi presente... y mi futuro, he vuelto a escribir y se siente maravilla.
Y todo pasa y va pasando,
y todo pasa y va pasando,
y todo pasa...
se repetía constantemente
mientras todo, en realidad, pasaba
los días, las horas, los momentos
las mañanas y los ocasos,
de lunes a domingo,
lleno de momentos que a veces es mejor negar,
no podía soportar el hecho de que una decepción le durara tanto tiempo,
desperdiciaba sus días pensando que tal vez si esperaba un poco más, todo mejoraría,
que caería una bomba como la de Hiroshima en su cerebro,
y por lamentable que sonara esa estúpida analogía,
le haría recapacitar, cambiar
y así se quedó, esperando
que todo pasara e iba pasando.
Cada obstáculo, cada meta y cada sueño
todo lo que parecía difícil de superar
se fue rebasando,
el examen que parecía muy complicado,
la asignatura que parecía arruinar la carrera,
la relación de más de cinco años con quien creía era el "amor de su vida"...
...la muerte de mamá;
y es que hay cosas que no se pueden olvidar
y es que lo que fueron problemas, ahora solo son situaciones,
y recuerda y lo piensa y se detiene por un segundo para mirar hacia atrás
para darse cuenta que nada en el pasado estuvo tan mal como está todo ahora,
pero ese pasado que alguna vez fue su presente
le dice a gritos que el presente de ahora, el que parece el peor de todos,
será el pasado del mañana,
y la situación que antes creía el problema será sólo eso, la situación del pasado,
y dará risa mucha risa.
Sara Tabres
08/06/2014
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