Estaba basada en historias de otros,
no conocía el amor con ojos propios,
se despertaba en las mañanas pesando más de lo normal:
si era verdad que existía,
si era verdad que tenía que ir a trabajar,
si era verdad que tenía que madrugar...
o simplemente hacer de cuenta que nada era real,
dejar el raciocinio y volverse acostar.
Conocía varias verdades pero le entusiasmaban más las mentiras,
se hacía fuerte a través de las nimiedades
y ponía de manifiesto -casi a diario- su enorme auto desprecio...
hablaba... hablaba mucho en otra persona,
así era ella.
Sentía que el mundo le aplastaba de diferentes maneras,
que era demasiada presión y muy poco oxigeno
para poder vivir sin desear morir cada día.
Sara Tabares
2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario