Acto primero (I)
Entra la dama sonriendo
Sarcásticamente, se sienta
Y mira hacia el techo.
Se ríe cada vez con más fuerza
Como si le causara placer
El sufrimiento ajeno.
Es fría como el hielo y candente como el fuego.
Es pura energía
Parecida a un cuento de horror
Algo difícil de contar, difícil de escuchar.
Se contonea,
Como un caballo de paso fino
Que al trote elegante cruza el empedrado
De un pueblo, lleno de pobres diablos.
Luce inalcanzable entre todos los seres,
Luce como un sueño pasional
Del que no se quiere despertar.
Acto II (...)
Sara Tabares
13/Abril/11
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